A veces también no digo cosas porque no es tan pero tan necesario. Quedarse callada es necesario, pero me costó unos 19 años aprenderlo. De los 20 en adelante me calmé, pero ahora es más relajante callar y pensar bien fuerte en la mente todas las basuras que quieres gritar y reirte. Escapar de las situaciones con una sonrisa que calma mucho. Quedarse callada es terapéutico, como cuando el chofer de la 1 te putea por haber viajado desde Placilla a Playa Ancha, o cuando te putea porque pensó que le pagarías pasaje completo y te pasa el boleto de una tarifa que jamás se te cruzó por la mente cancelar. También está el que te grita porque pagas con pase cuando vas relativamente cerca, o cuando te gritan para que le digas a dónde vas. En dos semanas me tocaron los peores choferes de todas las flotas existentes, y temo que queden más. Sin embargo, a esta altura del partido, cuando quieres terminar pronto los reporteos después de un eterno día de clases donde el diablo perdió el poncho, lo único importante es bajar sana y salva de la micro, es decir, que el chofer no parta antes que pongas tus dos pies en el suelo. Por eso, y por muchas otras razones domésticas, he aprendido a callar, para no contaminarme más de esa gente que anda enojada y se desquita con el primero que pasa, o mejor dicho, con el que más puede agarrarse para sacar su ira. Allá ellos con sus terapias. Simplemente me dedicaré a reír cuando pasen cosas divertidas en los viajes, como a la señora que hoy se le calló la placa en la micro. Después de todo, inflo mi pecho con aire y me dedico a sonreír, pensando en lo rico que es ser estudiante, lo maravilloso que es tener 21 años y la belleza de la vida cuando llegas a tu casa para hacer lo que se te venga en gana.
Friday, October 30, 2009
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1 indicios:
Cacha que el otro día, pa llegar a la chucha del mundo y más allá, o sea Curauma, hice parar una 406 en tercera fila, la que a pesar de ver mi pase igual se acercó. Iba llenísima, pero no sé pq -quizás el calor- me hizo subir nomás, quedando mi bolso afuera. Después de unas cuadras, y pareciedo una lata de sardinas, venía un paradero y logre contorcionarme para esquivar la puerta, pero no me fijé ke puse mi pierna contra un fierro que daba justo pa la fucking puerta y me apretó brígido la rodilla :S
Lo raro de todo es que el chofer, rompiendo con la lógica-dinámica de todos sus colegas, estuvo pidiéndome disculpas como por 5 minutos... al final me dió hasta risa wm...
jhajhajha
hay choferes y choferes.
buen escrito.
Saludos desde el fondo del pasillo, ni a la izquierda ni a la derecha pq toy en Rgua y acá no hay alternativas xD
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