Friday, August 14, 2009

Sólo planes improvisados

Han pasado catorce días desde que comenzó el mes, y la misma cantidad llevo desconfiando de lo más importante. A veces uno desconfía porque simplemente ignora, entonces no tiene los argumentos suficientes para considerar un hecho como absolutamente inminente. Bien, estos días se me han hecho eternos, y la semana extrañamente demasiado rápida. Será porque me he pasado esperando que sean las once de la noche, porque eso alivia en parte mi temor.

Of course, esta no es la manera en que creí comenzar el semestre, pero fuera de mi ronroneo constante y atemorizante (sí, cacofonía ¿y qué?) el pie derecho le saca cuerpo de distancia a las malas caras y esa disposición igual a basura que algunos tienen para comenzar una etapa universitaria versión sexto semestre. A mí me gusta el nuevo Campus, no me molesta viajar (por fin se justificaron los 2 años de buses interprovinciales) y no me interesa estar sola o acompañada a ratos. De hecho, prefiero aquella alteridad social. Lo único que evado es el almuerzo solitario ¿habrá algo más triste que eso? Por lo mismo el otro día invité a un alemán que va conmigo en una clase a almorzar a nuestra mesa. No sé como nadie lo hizo antes.

Anyway, varias cosas nuevas se suscitan y está claro que todo es parte de las nuevas etapas: sólo hay cabida para planes improvisados. Un par de rabias por los horarios con complejo de autos chocones, gente nueva que siempre estuvo ahí, el celular por fin me lo cambiaron los usureros de Entel, me resfrié el cuarto día de clases y un montón de cosas más que ahora no tengo ganas de recordar. Por lo menos algo sigue siendo contínuo, y eso es precisamente lo que hace de Viña algo menos desolador y con un leve toque colorido tanto fuera como dentro de la hora de dormir. Justo como este momento. Aunque se equivoque y aparezca a las 12 de la noche, en el primer cuarto de mi sueño :) no importa nada, no importa nadie más.

 

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