Me da temor saber que por ceder ante un arrebato, tomaré el celular y te llamaré. Me pasa cada viernes que me quedo en casa, sintiéndome extrañamente libre, como saliendo de la jaula de la semana universitaria y siestas entrecortadas. Sé que esas ganas de hacer cualquier cosa, son más peligrosas de lo que quisiera reconocer. Necesito sentir que eres mío, aunque lo sé y tu también. Incluso, estoy casi segura que en algún momento del tiempo, somos nosotros. Sólo que aún no sincronizamos nuestros relojes. Me siento a escribir para concentrar mis dedos en cualquier tecla que no sea numérica. Me paro y me miro al espejo. Sólo tú sentirías ganas de besarme con la cara pálida y el color de ojos grisáceo reposando en las medias lunas de las ojeras. Sólo tú encontrarías hermoso mi cabello golpeado por la brisa marina y el sudor que provoca este clima bipolar. Sólo tú llamas platónica a esta mujer que no sabe decantar dulzura si no es con retórica ajustada a sus códigos de intentos amatorios.
Friday, August 29, 2008
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