No me gusta sentir que agoté el tiempo en una dimensión paralela, donde la única desintonizada soy yo. Detesto la sensación del otro día, del mañana. Abrir los ojos apurados de día, silenciosos de miradas y llorosos de silencios. Detesto mirarme y verme. Evitar o cubrirme de mí misma, cuando todos los demás ven lo hay desde la dermis hacia afuera. Un pestañeo, un gesto o el eco de las palabras altisonantes. Más nada. No queda nada de lo que fui, y quiero tomar mis cosas, las cosas que no están en ningún lado, para llevarme esa nada a un lugar seguro, donde lo que haga o diga no cause ningún efecto que deje un remanente en la memoria coletiva. Hay veces en que deseo que el tiempo no piense en las horas, o se olvide del día, y ahora quiero que los segundos sean un poco mas ágiles y corran por su cuenta sin mirar hacia el lado. Otra vez octubre fue ridículo y no le bastó; tambien quiso conversar con noviembre y mostrarle más de lo que me gustaría ver. Quiero alejarme de los análisis atemporales, quiero volver a ser, volver a estar. Y sin embargo nunca me sentí cómoda allí. Hoy no me gusta que el lenguaje construya realidad, hoy no me gusta ser esto o aquello, no me gusta lo que queda de mí.
Saturday, November 01, 2008
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