No escribo porque soy feliz. Y no hay mayor inspiración que el despecho. Entonces no escribo, y si vuelvo será para reafirmarlo. Allá afuera sí que están los colores y los sabores peleando por subirse a paletas que los lleven a la boca tibia, ¡y no me pienso perder esa dulce guerra de vivir!
Tuesday, January 05, 2010
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