Wednesday, August 05, 2009

No sé si ganamos o perdimos

Hoy en la mañana soñé contigo: íbamos corriendo con un gran grupo de ex compañeros, en una competencia donde debíamos bajar un cerro terrible en la noche, y nuestros cuerpos se dejaban caer por la gravedad mientras las piernas hacían un esfuerzo sobrehumano por moverse en círculos, desde el muslo a la punta del pie. Tú ibas con ese chaleco celeste que conozco bien, y ese maldito pendrive que deja colgando sus audífonos blancos por sobre tu ropa. Mientras corría, miraba hacia atrás y los veía a todos con cara de miedo. Mis miedos son vuestros. Más atrás, venía un tipo a caballo con rostro furibundo, y asumí que escapábamos de eso. Siempre arrancando de algo ¿eh?. A pesar del miedo, durante todo el sueño estuve segura que ganaría(mos), y así fue: fui la primera en llegar a una planicie idéntica a ese peladero donde íbamos con mi mamá cuando tenía seis años. Crucé la calle corriendo, sentía mi cara caliente -de seguro estaba rojísima- y el sudor me molestaba en la frente. Subí por esa calle que bien conozco y me paré tras un letrero, porque no sabía si el juego había terminado. Poco a poco fueron llegando los demás y ya no estaba tan segura que hayan sido nuestros ex compañeros, al menos porque sus rostros no decían lo mismo. De pronto pude reconocer a una niña que entró al baño público extrañamente ubicado en ese pasaje, y tú, por supuesto, que te acercaste y me pediste un beso mientras nadie miraba. Como siempre, te dije que no, porque me encanta ver tu cara de decepción, y cuando nos observaron, no lo volviste a pedir. Desperté con el sabor que me deja tu partida los fines de semana, con el inconciente amortajado y el miedo más confabulado que nunca con la cama que se hunde cuando duermo con mis extremidades apretadas y cansadas de bajar tanta colina irregular.

Para hoy, definitivamente: Shape of my heart

 

design by suckmylolly.com