Para aquello tiene toda la paciencia del mundo, aunque sabe que todo se ha erigido sobre pedestales de espuma. No vacila en hablar de una ilusión, de una sonrisa que pasará al recuerdo antes de materializarse en sus labios. No hay caducidad para leer sus historias, no hay prisa alguna que anuncie la venida del próximo invierno. Es el hoy, es el momento que se proyecta hacia instancias intangibles pero tan profundas como el hielo que se alberga en el alma cristalizada. Yo le digo que se calme, que de nada sirve esta fugacidad de intención otra vez, y que su vida continúe girando en torno a alturas; que se detenga cuando mirar hacia abajo produza vértigo. Y me tocó otra vez con su filosofía que me cala hasta el último rincón del cuerpo. Se produjo el espasmo y no pude seguir hablando. Estaba todo cubierto por la nebulosa que regresa cuando el sol se para con sus dos piernas y me propina una patada. Me levantó, me dijo que todo estaría bien. Y así se invirtieron los papeles. Mira qué casualidad, ahora era yo quien necesitaba de su senda, para construír una paralela con palas silenciosas y gritos de cariño dérmico.
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Sunday, October 14, 2007
cuestión de piel
un café con
Live For Words
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