No te he contado nada de esa situación extraña no convencional. Tampoco te dije cuánto sonreí aquél día en que gané lo que apostaba a perder. No viste que lloré cuando tu ausencia se extendía por largos meses que parecieron más de tres veraniegos instantes más ordenados que nunca. No me puse a escribir como antes, no sé dónde se me fueron las palabras esta vez. ¿Te alegraría saber que encontré la pasta para el tan anhelado deseo que tengo hirviendo en mis manos desde que aprendí a leer y escribir?, esta vez, hay dudas y es mejor así. Me toca vivir prontamente lo que tardarías años en comprender. Ya sabes, lo sé, ese madito we trust traducido a dólares herejes en los que no conviene el cambio. No entiendes nada, por eso ya no estás. Y yo tampoco era lo que soy.
Sunday, February 24, 2008
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