Llegué y pienso que debí haberme quedado un día más. Tal vez uno solo, pero no importa: de lo bueno, poco. Sentí que no me molestan tanto como creí los panoramas burdos, las estupideces resonando en el aire, las risas estrepitosas, las miradas indescifrables, la perspectiva sobria tan alegre cual ebria adolescente. En ese nuevo escenario que me permitió ser la única en género y en un par de cosas más, creo que el orden y el aseo personal exagerado fueron las costumbres predominantes, el resto, maní. Me alegré comprobar que conforme pasa el tiempo bebo menos en los carretes y lo paso igual o mejor que en etapas novatas. También hechamos un vistazo a mis arrebatos hormonales de la Enseñanza Media y lo ridícula que me veía llorando a mares por bolucedes; esta vez lloré, pero de risa. Dos dimensiones se mantuvieron en armonía aunque sigo pensando que las paltas todavía están verdes en las mentes masculinas, sin embargo el tema de los países, política y la religión me pulieron un tanto los prejuicios. Incluso en un momento me pregunté cómo sería yo en versión masculina, y me reí sola de la imagen y personalidad que un "Lalo" tendría. Incluso estoy segura que hubiese ido a aquella mesa en la que un grupo de tipos arriba de la pelota nos llamaban simplemente para continuar con la fanea de dar jugo. Sí, hubiese sido genial ser hombre en ese momento. Aún así me agrada poder compartir sin dejar de ser yo, porque mis defectos han sido aceptados por tantos y tantas que me pasaría de tonta si no me pongo contenta, creo yo. Además, he cambiado, hemos cambiado. Quizá haya un montón de cosas que seguiré detestando de la llegada de los años sobre el expediente de vida, pero hay otras que sólo se van enriqueciendo con los condoros del ayer. Llegué a casa cuando la tarde empezaba a dejar pasar el viento entre las horas y yo campante y relajada retornaba a mi hogar a paso lento. Sola nuevamente, pero más que acompañada por la recreación visual, social y mental de los días donde no importó nada más que jugar play, tomar chela, perder el tiempo y escuchar música capaz de apunarte el cerebro.
Saturday, February 14, 2009
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