Lo único que me queda es la poesía. Ni siquiera letras hay. Solas son como un complot para la extinción de las ganas convertidas en carroña. He metido todo al espiral que me prestó la duda y ya no hay forma de rescatar la intención. Lo siento, no hay ganas. No hay nada.
Monday, September 22, 2008
Subscribe to:
Posts (Atom)