Idiota.
Era recurrentemente normal ser así.
Tengo rabia y la cantidad de imágenes no me deja ver la definitiva. El punctum, como le llamaría Roland Barthes... el caballero que me enseñó a ver este pueblucho como algo más. Pero aunque sea algo más, sigue siendo nada.
Estoy en esa situación en que te reprimes de vomitar rabias con nombre y apellido. Prefieres hablar en plural, hacer un repaso ambigüo, no mancharte con palabras taxativas.¿Ser como todos, no?. En serio, estoy cansada. Cansada de quejarme y no poder hacer un dibujo con el lugar preciso donde quisiera ir. O el lugar en que quisiera que se transformara todo esto. Quiero, pero no lo hago. Y después digo que estuvo bien. Sí, a veces está bien. Otras no. ¿Cómo decirle a un sabelotodo que no tiene idea que los paréntesis no se inician con mayúscula?. ¿Cómo decirle a otro que no quiero saber de nada porque nada sé?, ¿por qué la gente me exalta para luego pisarme?, ¿por qué nadie adivina lo que me pasa y actúan según su presagio?, ¿por qué suponen algunos que me importa todo lo que me cuentan?, ¿por qué me siento utilizada cuando comprendo que nadie te habla en vacaciones?...parece que ya no necesitan que lala les diga qué hacer. Lala, personaje idiota. Lo he detestado con el tiempo. Me gustaría que me llamaran por mi nombre y pedirles que en días de juerga y delirio me dijeran lala; dos malditas sílabas y repetidas, dos lados.
¿por qué se me escaparon los amigos que tanto amé?, ¿por qué aparezco borrada de discos duros y fotografías?, ¿qué hice mal?... ¿por qué mi orgullo?, ¿qué?.
Mil epítetos fuertes que me encajen al ser, y a veces me dan unas ganas de tirarme en la cama a llorar como una cobarde.
Idiota. Cada quién con su esencia, supongo. Cada quién ve como repara sus errores. No hay error, es una consecuencia de algo que no recuerdo.
Sinceramente, ver Mememto me dejó rayando la papa. Pero ni tan firme.
Tengo rabia y la cantidad de imágenes no me deja ver la definitiva. El punctum, como le llamaría Roland Barthes... el caballero que me enseñó a ver este pueblucho como algo más. Pero aunque sea algo más, sigue siendo nada.
Estoy en esa situación en que te reprimes de vomitar rabias con nombre y apellido. Prefieres hablar en plural, hacer un repaso ambigüo, no mancharte con palabras taxativas.¿Ser como todos, no?. En serio, estoy cansada. Cansada de quejarme y no poder hacer un dibujo con el lugar preciso donde quisiera ir. O el lugar en que quisiera que se transformara todo esto. Quiero, pero no lo hago. Y después digo que estuvo bien. Sí, a veces está bien. Otras no. ¿Cómo decirle a un sabelotodo que no tiene idea que los paréntesis no se inician con mayúscula?. ¿Cómo decirle a otro que no quiero saber de nada porque nada sé?, ¿por qué la gente me exalta para luego pisarme?, ¿por qué nadie adivina lo que me pasa y actúan según su presagio?, ¿por qué suponen algunos que me importa todo lo que me cuentan?, ¿por qué me siento utilizada cuando comprendo que nadie te habla en vacaciones?...parece que ya no necesitan que lala les diga qué hacer. Lala, personaje idiota. Lo he detestado con el tiempo. Me gustaría que me llamaran por mi nombre y pedirles que en días de juerga y delirio me dijeran lala; dos malditas sílabas y repetidas, dos lados.
¿por qué se me escaparon los amigos que tanto amé?, ¿por qué aparezco borrada de discos duros y fotografías?, ¿qué hice mal?... ¿por qué mi orgullo?, ¿qué?.
Mil epítetos fuertes que me encajen al ser, y a veces me dan unas ganas de tirarme en la cama a llorar como una cobarde.
Idiota. Cada quién con su esencia, supongo. Cada quién ve como repara sus errores. No hay error, es una consecuencia de algo que no recuerdo.
Sinceramente, ver Mememto me dejó rayando la papa. Pero ni tan firme.