Friday, August 29, 2008

Viernes

Me da temor saber que por ceder ante un arrebato, tomaré el celular y te llamaré. Me pasa cada viernes que me quedo en casa, sintiéndome extrañamente libre, como saliendo de la jaula de la semana universitaria y siestas entrecortadas. Sé que esas ganas de hacer cualquier cosa, son más peligrosas de lo que quisiera reconocer. Necesito sentir que eres mío, aunque lo sé y tu también. Incluso, estoy casi segura que en algún momento del tiempo, somos nosotros. Sólo que aún no sincronizamos nuestros relojes. Me siento a escribir para concentrar mis dedos en cualquier tecla que no sea numérica. Me paro y me miro al espejo. Sólo tú sentirías ganas de besarme con la cara pálida y el color de ojos grisáceo reposando en las medias lunas de las ojeras. Sólo tú encontrarías hermoso mi cabello golpeado por la brisa marina y el sudor que provoca este clima bipolar. Sólo tú llamas platónica a esta mujer que no sabe decantar dulzura si no es con retórica ajustada a sus códigos de intentos amatorios.

Sunday, August 24, 2008

Té de limón

Son las 10.49 am. Aún no no me acuesto, pero no importa. Estoy contenta, serena y con ganas de dormir para siempre sin pensar en mañana. Da lo mismo, o intento que sea así. Sin duda la llamada de mis amigas avisando que vendrían a mi casa a las 10.30 pm, me hizo repensar muchas cosas. Me aguantan carachos, tonteras, mañas, y nos cagamos de la risa. Supongo que se trata de eso, hasta lloramos juntas. Me encanta ese pequeño club de lulú que abandoné en la media, esos consejos que se fueron con la distancia de una amistad que pereció, esas buenas vibras, la confianza, las risas, la seguridad, la armonía y la sobrecarga de energía que al menos, te permite llegar con una semi sonrisa a clases. Eso espero. Para ser sincera, no quiero saber de nada ni de nadie más que no sean personas como este par de tontas que están arriba durmiendo como lirones mientras yo escribo, como siempre. Quisiera estar en paz y fumarme un cigarro, pero como no puedo hacer lo segundo, me conformaré con la paz. En verdad, no hay de tanto para quejarse; somos expertos para inventar excusas. Quiero otra semana de vacaciones, quiero probar un nuevo sabor, quiero ir a una fiesta de gala, quiero estar concentrada mañana, bailar un tango, comprarme una chaqueta verde, sonreír de verdad, seguir jugando scrabble y uno con pan con mantequilla y té de limón. Y que este presente sea el verdadero regalo y remezón que se necesita para obviar por un momento la soledad, la idiotez y la flojera de levantarse a las 5:55 para ver un montón de gente esparcida y sin sentido que quiere adquirir alguno o pretendes dárselo para usos y gratificaciones varias, desde compartir oxígeno hasta pensar que realmente, no hay nada mejor como una noche en vela con verdaderas/os amigas/os.


a Javi y MªJosé.

Friday, August 22, 2008

Idiota

Idiota.

Era recurrentemente normal ser así.
Tengo rabia y la cantidad de imágenes no me deja ver la definitiva. El punctum, como le llamaría Roland Barthes... el caballero que me enseñó a ver este pueblucho como algo más. Pero aunque sea algo más, sigue siendo nada.
Estoy en esa situación en que te reprimes de vomitar rabias con nombre y apellido. Prefieres hablar en plural, hacer un repaso ambigüo, no mancharte con palabras taxativas.¿Ser como todos, no?. En serio, estoy cansada. Cansada de quejarme y no poder hacer un dibujo con el lugar preciso donde quisiera ir. O el lugar en que quisiera que se transformara todo esto. Quiero, pero no lo hago. Y después digo que estuvo bien. Sí, a veces está bien. Otras no. ¿Cómo decirle a un sabelotodo que no tiene idea que los paréntesis no se inician con mayúscula?. ¿Cómo decirle a otro que no quiero saber de nada porque nada sé?, ¿por qué la gente me exalta para luego pisarme?, ¿por qué nadie adivina lo que me pasa y actúan según su presagio?, ¿por qué suponen algunos que me importa todo lo que me cuentan?, ¿por qué me siento utilizada cuando comprendo que nadie te habla en vacaciones?...parece que ya no necesitan que lala les diga qué hacer. Lala, personaje idiota. Lo he detestado con el tiempo. Me gustaría que me llamaran por mi nombre y pedirles que en días de juerga y delirio me dijeran lala; dos malditas sílabas y repetidas, dos lados.
¿por qué se me escaparon los amigos que tanto amé?, ¿por qué aparezco borrada de discos duros y fotografías?, ¿qué hice mal?... ¿por qué mi orgullo?, ¿qué?.
Mil epítetos fuertes que me encajen al ser, y a veces me dan unas ganas de tirarme en la cama a llorar como una cobarde.
Idiota. Cada quién con su esencia, supongo. Cada quién ve como repara sus errores. No hay error, es una consecuencia de algo que no recuerdo.
Sinceramente, ver Mememto me dejó rayando la papa. Pero ni tan firme.

Sunday, August 17, 2008

mens

A propósito de la clásica cita femenina: "todos los hombres son iguales..."

"los hombres son la equivalencia al cuadrado de la igualdad, digamos que son seres extremadamente democráticos."


Lala, Daniela, y todas las que hay dentro.

Wednesday, August 13, 2008

Ella no es

Quiere que todos crean que está bien, pero ella sabe que sus manos se cansan de reinventarse a cada instante para sostener un lápiz gastado de negro enlutado. Todo le sabe a victoria sucia o a falacia inmanente a las místicas noches de anís amargo y líquido. Tiene miedo, pero no lo dice. El chocolate agraz no hace otra cosa que romper sus labios profundos y amplios. No llorar y no pensar parece la causa más simple de presenciar aquella película mal catalogada por críticos desconocidos.

Sabe que siempre debe alzar los brazos al despertar, pero nunca le ha dado tregua a la responsabilidad de enfrentar la normalidad rutinaria de otros. Toma un vaso y lo llena sin saber cómo. El agua se ha ido secando en su propia piel. Le duele el pecho, la sien, y el ruido de la sangre corriendo por todos los rincones de su cuerpo la desconcentra en la faena de la purificación. Es insegura pero no lo cuenta. Para eso, mejor tejer con el crochet olvidado por el tiempo y depositado en un cajón por el destino. Flores, a ella no le gustan las flores.

Se pregunta de todas las formas posibles sobre la debilidad tan despierta que lleva consigo, y la muerte tan pronta de su juventud. Hace un par de años dejó de lado la vitalidad y el ser interior que le daba respuesta a todo. Nada parece tener sentido ahora, todo es un confetti de sucesos banales, marchitos y falsos; integrantes de la podredumbre natural que le ha encogido el alma.

Extraña la fiereza, la línea roja antes de cruzar el límite de la pulcritud y la vela que se asoma allá lejos... en un zizagueo incalcanzable, indescifrable, mudo, frío, áspero y laudatorio. No hay para qué mentirse: ella sabe que la única esperanza es mirar con los ojos más abiertos que nunca, lo que jamás se ha detenido a observar. Y ella se mira de pronto, su cuerpo, sus intentos y aquellos sueños de ayer que reiteradamente se esparcen en el presente. El trastorno del pasado, la posibilidad de recordarlo todo, justo cuando nadie viene a preguntar por sus escombros.

La niña se ríe de la vida, llora junto a ella en un rincón del tiempo. Huele a desesperación, huele a cerradura oxidada... no se culpa, ella sabe que no es más que un montón de líneas que le refrescan el sopor de la apertura ínfima de una herida inventada, como todo lo que sueña, todo lo que dice y todo lo que ve...

Diplomacia

Esto de la diplomacia es extraño. Hace cinco años no tenía muy claro lo que era, pero ahora es una práctica constante. Supongo que mientras vamos "avanzando" (para no decir madurando), nos vamos haciendo cada vez mas diplomáticos, hasta el punto de pensar que es una verdadera farsa y que la palabra más correcta, a suerte de sinonimia, sería hipocresía o en su defecto, cinismo.

Cuando era chica (más), decía las cosas tal cual. De hecho, es un comportamiento habitual en los niños, porque nada nos importa, porque nuestros viejos daran la cara por nosotros o porque simplemente no tenemos ninguna imagen que proyectar en la sociedad. Por ejemplo, hoy una niña iba llorando en el bus y le gritaba a la mamá: "¡me quiero sentar solaaaa!", "¡tu siéntate allá!" y nadie le decía nada ni la miraba raro, porque es una niña y los niños dicen la verdad. Ojalá nunca conocieran la forma verbal embellecida del cinismo, llamado diplomacia.

Y así. Hace algún tiempo me tuve que ver enfrentada a esas situaciones donde te topas con personas que por una u otra razón no hablaste más, y ese silencio que se forma, da paso para sicoseos y empezar a pensar que fulanito o manganita nos tiene mala y que si me ataca también atacaré. Pero en el momento de los qué hubo, nada de eso se lleva a la práctica, todo se desarrolla en la mas perfecta armonía, de hecho, si lo intentas, hasta puedes entablar una converasación o tirar la talla... sí, así de freak.

En esos instantes me entra la duda... ¿esto es diplomacia, dotes de actriz, hipocresía o de plano cinismo?, no lo sé. No siempre se puede distinguir el negro del gris, y de verdad, es mejor no tratar de hacerlo. Pero sí nos podemos poner a pensar en cuántas veces hemos conseguido cosas por ser así, con algo de falsedad de por medio. Supongo que "los más grandes" tenemos mucho más que ganar que los niños (?) y por eso nos comportamos del modo que sea con tal de lograr ciertos objetivos: desde hablarle con sumo respeto al profe al que le sacarías la madre, el perro, el gato y las pulgas, hasta tratar de convencer a un guardia horrible para que te deje entrar a la disco. Hay de todo. Y no digo que sea mi caso.

Por ahora, dejo aquella confusión de términos en niveles ajenos a mi compresión, eso sí: preferiría entenderlos desde la teoría que llevarlos a la práctica y no ser uno más de tantos que viven con la sonrisa falsa y el pecho lleno de basura. Muchas veces me dijeron hiriente, extremista o de plano atrevida, pero lo gracioso es que con tanto que dije, nunca recibí respuesta a cambio. Todo es parte del modo conjuntivo del uso de la preferencia del lenguaje kinésico para efectos de convivencia en este mundo de locos.

 

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