Thursday, April 30, 2009

through the glass

Que el mundo pierda un color importante y simplemente me caiga rodando por tu cama cuando haya comido un montón de algodones de azúcar y me quede con ese sabor ácido después de haber vomitado un par de intenciones perdedoras. No suena tan mal. Lo malo es hacer todo eso con los ojos bien abiertos. Después puedo cantar algo como:

I'm looking at you through the glass
Don't know how much time has passed
Oh god it feels like forever
But no one ever tells you that forever
Feels like home sitting all alone inside your head

How do you feel? That is the question
But I forget.. you don't expect and easy answer
When something like a soul becomes
Initialized and folded up like paper dolls and little notes
You can't expect to bitter folks
And while your outside looking in
Describing what you see
Remember what you’re staring at is me

Cause I'm looking at you through the glass...
Don't know how much time has passed
All I know is that it feels like forever
When no one ever tells you that forever
Feels like home, sitting all alone inside your head

How much is real? So much to question
And never dare make up the mannequins
Contaminating everything
When thought came from the heart
It never did right from the start
Just listen to the noises
(No more sad voices)
Before you tell yourself
It's just a different scene
Remember its just different from what you've seen...



Saturday, April 11, 2009

can we lost in a hug?

Te propongo que tengamos un punto de partida ligado a las canciones de antaño, donde aún se escuchen risas en el patio del colegio. Nuestas risas, alejadas de toda órbita y centradas en espiarse entre medio de los bancos cojos. Lamenté haber crecido tan rápido sin tener las ideas precisas para contarte una historia con matices felices. Lo único que importa ahora es que el tiempo no nos arrebate más líneas subliminales puestas en algún espacio de la internet, y que no nos otorgue otras hendiduras en las manos. Al fin y al cabo siempre tenemos un par de palabras estancadas en los labios, como si las canaletas no fueran a rebalsarse lo suficiente este invierno para extender tanta distancia. Nos cuesta tanto decir y tan poco hacer. Esa anormalidad es la única razón que hasta el momento me explica el décificit de tus besos y la cantidad de horas que te pienso en cinco cuadritos semanales. Ojalá el teléfono sonara más seguido, juro que incluso entre las siestas de mala costumbre no me molestaría oír tu voz ronroneando.

Friday, April 10, 2009

Tarde

¿Por qué se me ocurre decir que nos subamos al bus que llegó una hora tarde después de que nos cansamos de esperar?
Hoy, como si a la realidad le faltara imaginación, lo virtual pasó de un mero significante a la concreción total.
Temerosa de los despidos y de los finales felices más tristes que besos sin risas entre medio.
Caótica, que no me entienda ni el cuerpo, que nadie sea mártir de todas las pausas que han dejado un gran paréntesis en mi vida, un paréntesis alejado de la tuya.
Me cansé de mirar rostros que no conectan las partes más importantes del cuerpo, como el pulso o la estática de los vellitos de los brazos con un roce coqueto. Me he perdido y vengo a lamentarme en una inmediatez consumida por pretéritos soñados. No paro de escuchar esas canciones dulces que me recuerdan el sabor de la primera sandía del verano; con esa emoción habría bastado para sonreír aunque fuera una vez más. Podría rascarme hasta sacarme la culpa del pecho, y luego pedir socorro a cualquier despistado amante de las letras, pero me mordí las uñas aún con los dientes inquietos, que quizá ya habían probado el mal sabor del orgullo. No creo haber actuado como el témpano que soy, ni siquiera hice que las hojas temblaran de frío. Sólo hay un error de cálculo que me ha servido para entender chistes malos y aplicar recursos lingüísticos que me dejan donde mismo. El resto del tiempo todo sigue siendo ese viaje que nunca concretamos, porque llegamos años luz tarde después que pasó el bus a recogernos la vergüenza, y nos dejó para siempre estancados en universos ajenos y lejanos.

Maldita sea la hora que encontré lo que soñé...tarde.

Friday, April 03, 2009

vos para!

Me cargan las evaluaciones cuáticas que hace la gente, los balances y resúmenes de un tiempo limitado en el que según ellos ha cambiado drásticamente su vida. No entiendo para qué tanto color, o esa necesidad sensacionalista de los medios virtuales transformados en diarios personales extraños y poco sinceros. Si me uniera, diría que pucha que terrible ha sido vivir fuera de casa, y eso que no llevo ni un mes: el refrigerador está malo, la ducha se hechó a perder, la casa huele a perro y las tablas de madera suenan hasta con los respiros. Sumémosle que queda a la mierda del mundo y que dos de las tres personas con las que convivo son más raros que pingüino en solarium. A continuación -según mi experiencia de leer blogs ajenos- tendría que agregar una reflexión mamona y pseudointelectual como: "pero que bah, todo es para mejor, así aprendo de las adversidades de la vida, porque ser estudiante es así..." Es más, podría decir que tengo la media cagá en la cabeza respecto a la razón aturdida con el aroma encefálico de flores de campo, o sea, un extracto de verano y primavera, todo junto que se vino a posar justo en marzo e inicios de abril. Parece que aquí no soy la única desubicada. Lo peor, es que sea conciente. Weon, stop.

 

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