Sunday, July 15, 2007



Balance semestral:

El primero de enero carretié y lo pasé muy bien. Pensé que el año empezaría de esa manera y tenía todas las ganas que fuera así. En el resto del mes fui la típica loca que quiere carretear y nada más porque la U se viene pesado y todas esas cosas que me repitieron en el colegio hasta el cansancio. Igual estaba feliz porque me había ido bien en la famosa PSU -que no tiene nada de terrible- así que todo bien.

Mi memoria es tan reducida que no recuerdo precisamente los días de matrícula y todo el embrollo para créditos, postulaciones, becas, etc. Pero todo resultó bien y quedé en periodismo; mi primera opción. Lo que sí recuerdo es que ese día de los resultados estaba junto a mi mamá y cuando vimos la página, las dos nos abrazamos y yo no para de llorar de felicidad.

El 4 de marzo me hicieron unos exámenes de sangre y me descubrieron la insulino resistencia y -va a sonar raro- pero estaba tranquila, primero porque no era diabetes y segundo porque podía al fin tomar la pastilla que me controlaría los niveles de azúcar en la sangre. Y eso que soy lo menos dulce que hay. O eso pensaba yo.

Llegó el 5 de marzo y ahí se me acabó toda la buena racha. Ese día fue horrible. Realmente horrible. Creo que lloré toda la tarde y noche. Además, primer día de regreso en el bus y el chofer atropella y mata a una persona en la entrada de Quillota. Fue fuerte ver un muerto a menos de un metro tuyo, sobre todo si vienes con ese colapso del día... no sé. Creo mucho en las coincidencias, pero en las que Dios te pone en el camino. En esas "señales" que llegan desde arriba. Supongo que algunos tendrán mejor capacidad que yo para descifrarlas, pero en algún momento entiendes el famoso por qué.

Y bueno, a aperrar no más. Había que seguir. Fui a la sicóloga, me quería retirar, estaba decidida a salirme de la carrera, trabajar, pero no pude, menosmal que no me dejé llevar por mis tantos malditos arrebatos. Eran muchas cosas a cuestas: que eres la única hija, que la mayor de los primos, "la inteligente", la destinada al éxito, la que tiene que devolverle la mano a la mamá y bla bla bla... quería escapar rápido. Que se fuera el año y nada, olvidar la mala desición.

Marzo, Abril y parte de Mayo fueron un desastre. Lo bueno es que me pude concentrar en lo único que me tenía que concentrar: Estudio. Algunas veces superé mis expectativas y conforme pasaba el tiempo, nis notas se iban tornando azules, pero no estaba contenta; yo quería conocer a mis compañeros, ser la misma de siempre, reír un poco, hablar fuerte, y poder confiar en alguien. Está bien, tengo mi mejor amiga que llega pronto, pero aún así, mi entorno diario se había convertido en la U y tenía que empezar a confiar un poco, o permitirme dar ese paso.

A pesar de la claustrofóbica personalidad que formé, nadie me juzgó ni me trató mal. Dejé de reclamar todo el día "que no me gusta esta casucha", "esta cuestión es tan fea", "quiero vida universitaria", "me cambio, me largo, me viro", "¿tu cachai' como se hace la postulación por interno?", "me caen todos mal", "me da lo mismo" y tantas otras frases que he ido repitiendo con cada vez menos frecuencia.

Las cosas seguían mal, claro, no son tan terribles ahora que lo pienso, pero en el momento te afectan. Al bus se le salió una rueda, llegué atrasada a un quiz de redacción y por ende me saqué un 1.0, después me subí al metro por primera vez y asaltan a una niña en mi mismo vagón, luego un viejo me trata de robar en la micro (sí, llanto colosal, pero me permitió "hechar afuera" todo lo que no había llorado) y para más remate, un día llego a mi casa y mi perro se había muerto.

Y para el broche de oro, me heché un ramo. Ya no es secreto porque está asumido. Y sucede que la razón para reprobar fue tan estúpida que al menos me quedo libre del remordimiento del "debería haber estudiado", porque nada tiene que ver con eso.

Bueno, la preguntas es: ¿sacaste algo positivo mujer reclamona de la vida? Sí po' seguro, mira:

1. De 1400 palabras, me aprendí como 50, y de esas 50, unas 25 pasaron a mi vocabulario cotidiano o "memoria a largo plazo" como diría el profe de sicología.
2. Aprendí a tener MÁS cuidado en las micros, a fijarme quien va adelante, atrás y a los lados.
3. Descubrí que la doctora no me dijo que dejara de fumar pa joderme, porque de verdad la memoria me falla, y mucho.
4. Hay que darle tiempo al tiempo. Es muy cliché y me cargan las frases cliché... entonces digamos "hay que esperar al señor tiempo sin mirar tanto la hora"
5. Aprendí a respetar las diferencias y a ser agradecida de lo que tengo.
6. La ironía: aprendí a no copiar NADA NUNCA JAMÁS de internecccccc $%35&$%@¬¬
7. Gracias a la bitácora, me dí cuenta que me interesa la política =O y es raro porque jamás pensé que sería así. Y claro, sigo siendo una simpatizante RN-UDI de mierda ajajajaja!
8. Extraño el inglés.
9. Me reconcilié con la escritura. Amo escribir, por eso: I LIVE FOR WORDS.


¡¡ Y que se cierre el albañal !!






 

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