Thursday, January 21, 2010

Santiago

Añoche soñé hartas cosas. Hoy en la siesta también, pero me despertó la asistente de mi dentista diciendo que ya habían llegado mis radiografías y si podía cambiarme la hora para después. Yo la nerda, sumida en un semi estado de abstracción mental, acepté. Filo. Lo importante es que después me acordé del sueño, pero el de anoche, porque el de hoy sencillamente se desvaneció tan rápido como se me suelen desvanecer los nombres de las personas cuando recién las conozco. Si no los anoto, es como si nunca me los hubieran dicho. Pero ese no es el punto, lo importante aquí es que soñé que estaba en santiago y caminaba cerca del Parque Forestal y hacía el mismo recorrido que hicimos con M. alguna vez. Sentía una profunda alegría por estar ahí y me daba cuenta de lo mucho que me gustaba Santiago. Ahora que estoy más despierta quisiera quedarme con la impresión del sueño solamente, pero es inevitable discutir con la cordura y expresarle que me gusta tanto porque él me gusta tanto y que la ciudad es sinónimo de tener donde llegar y por eso es menos fea, peligrosa, ruidosa y contaminada. De verdad, dormida o despierta, a mi me gusta. Pero entiendo que M. la odie por tener que soportar su vida solitaria al menos 3/4 del año. No son cosas de sensibilidad cosmopolita.

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