Los días pasaron volando, jugando, comiendo y nadando. Esa sensación de autonomía y libertad única que te da el camino desconocido. Mientras más me iba adentrando en los pueblitos, más olvidaba que estaba lejos de casa. Ahora ese era el lugar en el que por fin se estamparía un recuerdo de vacaciones semi soñadas con un compañero de carne y hueso. Nosotros más tres personas que en verdad siempre fueron duplas, y yo comportándome como otro hombre más de la manada. La sensación indescriptible de avanzar y el regocijo instantáneo de llegar. Deseo llevar esos momentos estampados en los ojos para cambiar el tedio de marzo por los paisajes del Valle del Elqui. No hay comparación entre morir todo el año y vivir 3 días en el vientre de la vida. Te juro que nunca había visto un cielo más hemoso.
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Sunday, January 31, 2010
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2 indicios:
:O
me imagino la sensación... fui hace años, pero es algo que quisiera repetir cada año.
:)
Saludos!
pd: sorry por la intromisión, pero llevo un día en mi casa y no sé que más hacer :P
besiños
hermosoooo....
y sobre todo más, porque le agregas el momento, el contexto, la paz y las sonrisas
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