El chico de las respuestas matemáticas y la oratoria hitleriana se siente solo el día de hoy. Por fin, por fin me lo ha confesado. Yo creo que hace mucho tiempo se siente así, tal vez desde que su cuerpo se llenó de bosque y sus aromas se tornaron poco sutiles. Si bien esta necesidad es de las mejores y de las más normales, no tengo título que avale mi patético conocimiento sobre los remedios para las conversaciones nocturnas que sólo se comparten con la almohada. De hecho, cada vez que conversamos, ésta me arranca un par de cabellos que se cansan de luchar por volver a mi cabeza, que pasa como máquina aplanadora por todos los rincones de aquel invento. Ni idea de lo que decirle, porque siempre tendrá una respuesta para hacerme sentir la persona más años luz diferente a él. Al final, se me ocurrió terminar en sus propios códigos, señalando que 1+1 siempre es 2. Pero su respuesta fue: "No siempre", por lo que simplemente me declaré incompetente para continuar la conversación, tal vez porque en términos fríos y matemáticos nunca me sentí a gusto, o porque siempre, pero siempre, estaremos hablando en dimensiones lejanas. Esto me pasa por recordar a cada rato un verso.
Monday, August 31, 2009
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4 indicios:
Esas diferencias nos dan la oportunidad de conocer más allá, pues en el fondo siempre hay un click que nos conecta y cómo sabes si te queda gustando y cambias de parecer?
Saludos Lala, besos!
Esas diferencias nos dan la oportunidad de conocer más allá, pues en el fondo siempre hay un click que nos conecta y cómo sabes si te queda gustando y cambias de parecer?
Saludos Lala, besos!
supongo que siempre hay un lenguaje en común, el asunto es encontrarlo :)
Quizás, el lenguaje apropiado no está en usar palabras...
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