Casi todos los jóvenes tienen deseos de cambiar el mundo. Hoy me dí cuenta que yo no. Y no es porque no me interese, sino porque no tengo motivación. Es innegable que mi carrera me ha acercado más por obligación que por interés al funcionamiento del mundo a través de ciertos hechos puntuales que dan pie para mil y un connotaciones. Por eso mismo, he ido entendiendo que convertirse en adulto es un martirio fenomenal si no tienes la fuerza ni ganas de aceptar el destino natural de los seres humanos. El ciclo maldito al que te condena el mundo, la sociedad, las leyes, todo. Nacer, crecer, reproducirse, joder un poco ya de viejo y morir. Es eso. ¿Y qué estás haciendo desde ya para cambiarlo? es más: ¿se puede cambiar aquello? Creo que el término, el punto final y la última vez que leerás o escribirás, será un hecho inminente. Lo que sí se puede modificar desde tu razonamiento son las formas y los medios en que tu vida se desarrolla, tan mortalmente como la de los demás. El problema es que no podemos desconocer el entorno, no nos podemos apartar a no ser que queramos ser unos ermitaños. En mi caso eso sería imposible, porque necesito de la palabra hablada para sobrevivir. Pasame un libro interesante y podré pasarme una semana en silencio leyéndolo, pero tarde o temprano necesitaré comentarlo.
¿Y toda esta pseudo reflexión a raíz de qué Daniela? De leer textos por obligación que por alguna razón le vas encontrando sentido y van perpetuando frases en tu cabeza que te hacen pensar un poco más allá del mérito de la buena nota o la satisfacción de pasar un ramo (hecho que se ve como utopía por ahora). No tengo participación en la sociedad, más que el consumo material y de servicios y gasto de oxígeno. ¿Será eso bueno o malo a los 19? ¿y si a los 30 estoy en las mismas?.
De todas formas, esta no es una reflexión que pretende cuestionarse el futuro, porque la frecuencia de ello ya me tiene un tanto neura. El nuevo punto de la discordia tiene relación con el ahora tan determinante para las acciones venideras. Al fin y al cabo, el ahora es lo que se ve, se huele, se respira y se modifica. ¿Que estás haciendo ahora? No lo sé. No tiene sentido ni forma, no tiene razón de ser. Al menos no se la veo. Si alguien la viera por mi, le pagaría por decírmela. Pero eso no va a pasar; es como preguntarle qué me ve haciendo en cuatro años más. Yo no veo nada.
¿Y toda esta pseudo reflexión a raíz de qué Daniela? De leer textos por obligación que por alguna razón le vas encontrando sentido y van perpetuando frases en tu cabeza que te hacen pensar un poco más allá del mérito de la buena nota o la satisfacción de pasar un ramo (hecho que se ve como utopía por ahora). No tengo participación en la sociedad, más que el consumo material y de servicios y gasto de oxígeno. ¿Será eso bueno o malo a los 19? ¿y si a los 30 estoy en las mismas?.
De todas formas, esta no es una reflexión que pretende cuestionarse el futuro, porque la frecuencia de ello ya me tiene un tanto neura. El nuevo punto de la discordia tiene relación con el ahora tan determinante para las acciones venideras. Al fin y al cabo, el ahora es lo que se ve, se huele, se respira y se modifica. ¿Que estás haciendo ahora? No lo sé. No tiene sentido ni forma, no tiene razón de ser. Al menos no se la veo. Si alguien la viera por mi, le pagaría por decírmela. Pero eso no va a pasar; es como preguntarle qué me ve haciendo en cuatro años más. Yo no veo nada.

2 indicios:
Creo que en un post ya dije algo parecido, prefiero seguir luchando aunque se me vaya la vida en ello y morir con las botas puestas.
Los cuestionamientos sin respuesta no hacen más que hundir al ser humano en un sin fin de otras preguntas que implícitamente no tienen explicación, como el ¿para qué vivo? ¿por qué esto es así? etcétera, pero ¿por que debería ser diferente? o mejor dicho ¿qué hacemos para que sea diferente?
Este no es un post moralista ni mucho menos, de hecho me cargan los post moralistas, sólo doy mi visión de la vida. Ésta es una basura, pero yo haré lo posible por no rendirme o quedar obnubilado ante cuestionantes que muchos se hacen para quedarse absortos en sus casas viendo la tele y dejar que el mundo siga hundiéndose en la porquería y la miseria.
No es necesario hacerse de tantas responsabilidades, basta con quemar etapas y tener la visión para determinar el mejor camino cuando se nos presentan las encrucijadas. En qué vas a estar en 4 años más? En qué estaré yo, el o ella? Enorme interrogante. La pregunta extraña es: Hace diez años me ví en donde estoy ahora?
Estamos a merced de los ciclos de la vida, pero tampoco somos esclavos. Hay mucha gente que no puede completar el ciclo vital porque mueren jóvenes.
Para saber qué se viene de aquí a algunos años más sólo hay que arriesgarse a vivir y tomar decisiones.
Saludos Daniela.
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