Me gustan los chocolates de diez pesos, esos que dicen que hacen con sangre de perro y no sé que otra porquería más, pero nunca los compro, porque es una flojera tomar las moneditas doradas que la gente últimamente mira feo, (fíjate que las de cinco pesos te las tiran por la cabeza los micreros) y pedir esos chocolates con gusto a plástico y cocoa, que al fin y al cabo son una muestra de lo que el tiempo mantiene igual y no pone bueno... así que con el paso de los años, hay cosas que definitivamente no mejoran. En todo caso, me gustan más esos que vienen pegados de dos o tres por la precaria elaboración y poca selección, y debes separarlos con los dientes; al menos tengo las paletas grandes y me encanta pensar que mañana seguirán ahí bien puestas, como poco de lo que hay correctamente ubicado en mi cuerpo. El punto es que no tienen más utilidad que su almacenamiento en las paredes del estómago, que prontamente se trasladan a tu cintura y caderas, que si bien también están en su debido lugar, siempre han sido de un diámetro mayor y notorio, como las rocas más grandes de la playa, que se ven desde lo lejos y ni el oleaje las tapa.
Por ahora, me termino un pan sin aderezo alguno, pero que el panadero se fue al chancho con la sal, termino de escuchar "Papi donde está el funk", pero ahora se puso la canción de Chenoa; cuando tu vas. Así pá! También miro de reojo los cigarros, y cagué, encenderé uno. Primera vez que tengo tanto sueño a las 2.38 am. Llevo un mes acostándome a las 3.30 am y levantándome a las 5.45, la media weá también po. Antes me jactaba del esfuerzo continuo de mis días, pero ahora me siento como del montón y me carga. Pero me carga no más. No hago esfuerzo alguno por remediarlo.
Quiero abrir los libros de lenguaje de la media, y volver a maravillarme con la ortografía y gramática. Soy una nerd encubierta, siempre lo seré. Pero ahora la nerd se dio vacaciones y no se da cuenta que tiene que terminar lo que empezó. Pobre loca, quizá nunca le dije que la quería mucho. Nunca lo digo a nadie en verdad.
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7 indicios:
esos chocolates ¬¬..
is that you?
esos chocolatines son lo mejor, aunque una vez me dio como urticaria por comer tantos xD
nos vemos Lala
:*
y duerme un poco más mujer!
ajaaaá!
Muy bueno! te doy un aplauso, pero uno no más: me quedo dormido a las dos "aéme" y ya me falta poco.
Buen texto te mandaste. Lo devoré a dos mordiscos rápidos.
Cachai que de lo que recuerdo de mi niñez, un poco más antigua que la tuya, son esos manjares que venían en calugas plásticas. Sí, esos que mordías en una esquina y empujabas con los dientes pa'sacar el néctar cremoso y lactoso (seguro!).
No sé, creo que existen. pero estoy malazo pa'los dulces.
Mis saludos!
ooo si los chocolates
cuando tenia como 12 años iba y compraba unos 20 de esos chocolates y me los comia todos!!
como los disfrutaba
ooo si
vale por ese recuerdo
lo habia olvidado
saluts!
Buen relato... Yo nunca he sido muy bueno para los dulces, ni cuando era chico, prefiero un pan con weo antes que un trozo de torta. Lo que si comparto contigo son las interminables horas de insomnio. Nunca frente a un computador, si frente a hojas con letras y hojas por llenar. Ver películas, escuchar música... Aunque a mis 33 debo preocuparme una tanto de mi sueño... jaja dicen que mientras más viejos, menos se duerme... Cuando muera voy a descansar lo suficiente.
Aprovecha esos momentos de desvelos, no toda la gente los tiene, y aunque a veces parezcan una maldición, creo que en definitiva son todo lo contrario. Son momentos personales, creativos y como la víspera del año nuevo haces el recuento de la micro-vida del día.
Saludos y pasa por mi blog. Nos estamos leyendo!!!!
Un reciente estudio comprobó que solamente el chocolate libera más hormonas y no sé qué otra cosa que produce placer que el beso (con otro ser humano).
Parece que este blog se tiño de chocolate tb...
Saludillos
Hace unos años atrás me regalaron una bolsa de esos chocolates, pero como estaba pasadito de peso preferí dejarlos "para otra ocasión".
Así pasaron varias semanas sin abrir la bolsa, hasta que un mal día (de esos que relatas en otro artículo) llegué tan apestado a mi departamento que me comí todos los chocolates de una vez.
El resultado: No dormi en toda la noche.
Lo bueno: Aproveché de putear durante 8 horas seguidas al imbecil de mi jefe (por suerte ya no lo es) y cuando lo vi ya no tenía necesidad de maldecirlo.
Lo malo: Me arrepiento de no haber puteado al imbecil.
La siguiente noche dormí como nunca.
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