Tengo un chocolate relleno de almendras en crema en la mano, pero ya va olvidando su forma original; pierde la gracia y la forma, pierde el sentido, el equilibrio y la compostura, pero no el sabor del placentero gusto por pecar a ratos con el cuerpo y la conciencia. Mi mamá me pregunta qué estoy haciendo... como si mi conducta fuera digna del infierno. Le explico que me compré esa caja de bombones por el deseo de comer chocolate, y ya no me pude aguantar. Es como llorar mientras saboreo, a puntillas y luego a pasos duros el calor del cacao expandiéndose por mi lengua, y de esa crema tan especial de las almendras que tanto me evocan libros de cuentos con ardillas felices... sí, las nueces, pero qué va, para mi las almendras y las ardillas pueden compatibilizar. Es como reír también, como burlarme de todo lo que atropella la calma que ya nunca más hallé en las calles de este pueblucho. Y así, me trato de disculpar, sin un ápice de arrepentimiento. Simplemente se trata de regalonearte, experimentar, sentir, y no importa nada más, porque yo no vi el mañana, y tu tampoco. Simplemente estoy haciendo lo que me gustaría haber hecho...con este último trago de miel chocolatada escurriendo por mi garganta.
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Wednesday, February 27, 2008
bombón
un café con
Live For Words
a las
5:16 PM
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2 indicios:
Hola.
Poco a poco retomo mis costumbres de gente ocupada.
es real% místico lo que puede hacer un chocolate.
es un ramillete de emociones, muchas veces llegamois a él en busca de paz, otras de alegría, te lo regalan para comprometerte (pedrte pololeo) o una amiga te compra uno para pasar el trago amargo del término de un pololeo.
en fin
nos vemos!
Muy sensual. Tiene ese toque certero que causa una cierta audacia en las palabras;se evoca provocación y atrevimiento.
besos, cuidese
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